“Caribú”, el lince de Sierra Morena liberado en Doñana el 25 de noviembre de 2008 para aumentar la variabilidad genética de la escasa población de este felino en este espacio protegido, ha recorrido en estos tres meses casi 200 kilómetros por la provincia de Huelva.

“Caribú”, macho de tres años, fue liberado en un cercado de ocho hectáreas en pleno corazón de Doñana para que se aparease, pero no hay constancia de que lo haya logrado y sí de su amplia dispersión “porque aún era un macho subadulto, a pesar de sus tres años”, afirma el director del programa LIFE para el lince ibérico, Miguel Ángel Simón.

Simón cree que “Caribú” no se ha comportado como “Baya” -el macho de Sierra Morena liberado en Doñana en 2007 que se apareó con tres hembras- porque no ha entrado en celo y se ha comportado como un subadulto, con tendencia a dispersarse y a regresar a su lugar de nacimiento.

Este comportamiento, frecuente en los felinos, ya lo protagonizó hace años “Domingo”, un lince trasladado de Doñana a Sierra Morena que fue capturado en Cádiz tras recorrer centenares de kilómetros. Estas dispersiones también se han comprobado en traslados de linces boreales para reforzar poblaciones en Suiza y de linces canadienses en Estados Unidos.

“Caribú” fue liberado en un cercado dotado con cámaras que le siguieron las 24 horas, construido cerca de la laguna de Santa Olalla, zona con la máxima protección del parque nacional de Doñana y alejada de carreteras y de la presencia humana. El 29 de diciembre, técnicos del programa LIFE abrieron el cercado al comprobar que se relacionaba con “Bonares”, una hembra de la zona.

Pasados unos días, “Bonares” se dirigió hacia el interior de Doñana, mientras que “Caribú” lo hizo en dirección opuesta, cruzó la carretera de Almonte a Matalascañas por el paso para fauna de La Soriana y se estableció junto al centro de cría en cautividad de El Acebuche. Técnicos del programa LIFE tuvieron que capturarlo el 10 de enero después de que saltase el vallado y se colara en el centro de cría, perturbando el celo de los felinos allí recluidos. “Caribú” fue devuelto al cercado de Santa Olalla, donde volvió a relacionarse con “Bonares”, a la que dejó entrar en el recinto con uno de sus cachorros.

El proceso se complicó el 17 de enero cuando apareció en la zona “Boliche”, un macho instalado más al norte de Santa Olalla que saltó la valla del cercado, momento en el que Simón decidió abrir las puertas para evitar la pelea entre ambos machos, muy peligrosa en época de celo.

Viviendo junto al Rocío

Superado el incidente, “Boliche” regresó a su zona habitual de campeo, mientras que “Caribú” cruzó por segunda vez la carretera de Almonte a Matalascañas y se instaló, ya a principios de febrero, en una finca cercana al Rocío, con abundante población de conejo, en la que campea una hembra con la que interactuó.

El seguimiento permanente permitió comprobar que “Caribú” tampoco se estabilizó en este lugar y se dispersó hacia el norte de Huelva, cruzando la autopista entre Sevilla y Huelva por el río Tinto, entre las localidades de Niebla y Villarrasa, y viajando hacia el norte y a mayor velocidad. Tras rebasar Valverde del Camino, se adentró hasta Jabugo desde donde, a comienzos de esta semana, ha iniciado el regreso al sur.

Simón confía en que este lince se asiente definitivamente en Doñana, aunque será capturado si se adentra en una zona peligrosa. Ha añadido que “Caribú” ha recorrido en estos tres meses casi 200 kilómetros llegando a estar a unos 100 en línea recta de Santa Olalla.

Su seguimiento ha proporcionado una valiosa información para las reintroducciones de linces que se pretenden realizar este otoño en el Guadalmellato (Córdoba). “Sabemos que estos comportamientos se han producido en numerosos traslados de linces y el seguimiento de “Caribú” ha proporcionado información sobre en qué momento se produce y por qué razones, y además ha comprobado que los pasos de fauna en las carreteras son efectivos”, ha añadido.

Copulan sólo durante dos meses al año, pero cuando lo hacen, se entregan a ello con frenesí. El programa de Cría en Cautividad del Lince Ibérico, con cerca de cinco años de experiencia, ha permitido descubrir numerosos aspectos biológicos, morfológicos y etológicos de estos emblemáticos felinos en grave peligro de extinción.

Espiarlos día y noche los 365 días del año con las cámaras remotas desde la sala de control del Centro de Cría, en el Acebuche, dentro del Parque Nacional de Doñana, proporciona una valiosa información científica sorprendente, hasta ahora desconocida.

Así se ha sabido que las concentraciones de estrógenos y hormonas en los linces en cautividad son 35 veces más elevadas que las de cualquier otra especie de felino. ¿Por qué? El tiempo y la observación traerán la respuesta, aunque quizá el instinto reproductivo ante la mínima población que queda, sea la respuesta.

Tanto hormona y estrógeno en los linces activa la sexualidad a límites orgiásticos: durante los seis o siete días que entran en celo la hembras, permiten ser montadas por un macho hasta 80 veces en sólo un par de días. La cifra es la más alta del estudio; la media de cópulas es de 28 veces en esas horas. Como la mitad del tiempo están durmiendo, tocan a una cada hora.

«No está mal el número de cópulas, aunque los leones lo hacen hasta 200 veces», afirma Astrid Vargas, la directora del centro. En cualquier caso, el frenesí sexual garantiza lo que ambos animales buscan instintivamente con tanto ahínco: la descendencia. Tanta actividad deja preñada casi con seguridad a la hembra, según vienen demostrando los análisis de gestación, que se realizan con una técnica más que curiosa, explicada más adelante.

Rugidos y zarpazos

Cuando la hembra se queda preñada ya no quiere más sexo; pero el macho -como todos en el reino los mamíferos- quieren dispersar su semilla lo más ampliamente posible. En el Centro de Cría en Cautividad les dan una segunda opción; se supone que en la naturaleza logran una tercera, cuarta… Lo más promiscuo que puedan mientras encuentren otra hembra receptiva en esos dos meses -enero y febrero- que tienen el celo durante sólo una semana.

Los linces alcanzan la madurez sexual en el caso de las hembras a los tres años, y en el caso de los machos a los cinco años. Si se añade que no hay más que 30 hembras reproductoras entre la población en libertad y que tienen un celo tan corto una vez al año, no debe ser muy extraño que cuando logran el contacto sexual se entreguen a ello con pasión.

Los linces cautivos parecen ser los que más tiempo emplean en la tarea reproductora. Hasta dos minutos puede estar el macho penetrando a la hembra, mientras mantiene preso el pellejo de la nuca de su pareja. La cópula de otros felinos en los documentales de la televisión suele ser mucho más rápida, con rugidos y algún que otro zarpazo de rechazo.

«El semen de los linces es de poca calidad. Debe ser a causa de la falta de variabilidad genética», expresa la veterinaria portorriqueña Astrid Vargas, que en este periodo de tiempo ha logrado 24 nacimientos de linces, que representan más del 10% de la población silvestre. Con ellos se buscarán nuevas camadas en años sucesivos, y a partir de 2010 empezarán a ser liberados algunos ejemplares allí donde el hábitat es idóneo para acojerlos.

Los ocho especialistas y seis voluntarios que se turnan en el manejo de los 52 ejemplares cautivos actualmente han descubierto algo tan sorprendente como sentimientos de cariño entre alguna pareja.

Es el caso del macho JUB y la hembra Saliega, que muestran preferencia por estar juntos. Cuando JUB ha sido introducido en la jaula de otra hembra, Esperanza, para que procrearan otra camada el año pasado, JUB maullaba reclamando a Saliega y ésta le contestaba día y noche. Aún así, JUB dejó preñada a Esperanza, que pese a su edad madura es una hembra «juguetona y flirteadora», según sus cuidadores.

Una chinche muy eficaz

Para un centro como el de el Acebuche, es muy importante conocer lo antes posible si tras la cópula, la hembra ha quedado gestante. Los análisis de orina y heces no siempre dan buen resultado, lo mejor es un análisis de sangre basado en la detección de la hormona placentaria relaxina.

Pero no conviene anestesiar a la futura madre para extraerle una muestra de sangre por el estrés que puede suponer.

De ahí que, los expertos el Centro de Cría hayan desarrollado una técnica mediante insectos triarómicos de los géneros Tipetalogaster y Rhodnia, que no son otros que las chinches sudamericanas que transmiten el mal de Chagas y otras patologías.

Estos insectos, que cría libres de patógenos y virus el Instituto de Investigaciones de Vida Silvestre del Zoo de Berlín, se meten en unos cubículos perforados en los corchos sobre los que descansan los animales. Por un tamiz pueden sacar su trompa con la que logran succionar hasta tres milímetros de sangre del lince al que se quiere analizar mientras descansa.

Luego sólo hay que retirar la sangre del abdomen de la chinche y proceder al diagnóstico del embarazo u otras enfermedades. El año pasado siete hembras pudieron ser analizadas gracias a este método no invasivo y carente de riesgos y manejos no recomendables.

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La película de animación El lince perdido, un homenaje al naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, se preestrena esta tarde en Madrid, un día antes de su estreno en toda España. El film trata de transmitir a los más pequeños el valor de la libertad y el amor por la naturaleza, además de recordar al ambientalista divulgado.

El lince perdido es la primera creación de la productora granadina Kandor Graphics y Perro Verde Films, está coproducida por Antonio Banderas y dirigida por Raúl García y Manuel Sicilia. Además, ha contado con la participación de la Consejería de Medio Ambiente y la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente. La cinta, mejor película en el festival Animadrid 2008, se ha distribuido en 25 países y el 20% de los beneficios que se recauden se destinará a la financiación de proyectos medioambientales gestionados por la Junta de Andalucía.

El argumento gira en torno a las aventuras de Félix, un lince que cree que su mala suerte es la causa de que su especie esté en peligro de extinción. Después de pasar por varios centros de recogida de animales, su llegada al Acebuche, en el Parque Natural de Doñana, le hará enfrentarse a un terrible cazador y a un excéntrico millonario, entre otras amenazas. El nombre del protagonista es un guiño al emblemático aventurero, una figura que, según su fundación, destacó por su amor a la libertad y los animales.

La película incluye otros elementos que recuerdan al naturalista como la música de su serie “El Hombre y la Tierra“, y la aparición de su propio retrato en una de las secuencias. La cinta cuenta con las voces de David Robles y Abraham Aguilar, y de César Sarachu y Esperanza Pedreño, ambos conocidos por su trabajo en la serie de televisión Cámara Café.

Dentro del marco del estreno de esta película, el pasado 17 de octubre, Antonio Banderas se adhirió en Doñana al Pacto Andaluz por el Lince Ibérico. Se trata de una iniciativa de la Junta de Andalucía, que ya han suscrito en torno a 60.000 firmantes. El objetivo, evitar la extinción del lince. Aquel día, el actor aseguró que la película iba a “ser importante para la conservación del patrimonio natural”.

Según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el lince ibérico encabeza la lista de mamíferos más amenazados. Por ello, el Gobierno andaluz y la Unión Europea trabajan juntos para la reintroducción del felino en Doñana.

Los expertos reunidos el pasado mes de noviembre en Huelva en el Seminario de Conservación del Lince Ibérico apuntaron una pequeña mejoría en la situación del animal. “Hemos pasado de una crítica realidad de extinción a una situación sólo de vulnerabilidad”, aseguró el presidente de los especialistas en felinos de la Unión Internacional de la Conservación del Medio Ambiente. Por ello, se ha previsto reintroducir en 2009 tres parejas mixtas de linces, en lugar de esperar a 2010.

En España sobreviven 200 ejemplares. Todos en Andalucía y la mayoría, en Sierra Morena y Doñana. Una cifra que contrasta con los entre 5.000 y 6.000 ejemplares que vivían en la Península Ibérica en 1960, año a partir del cual comenzó el descenso de esta especie. Después de que en 2002 la cifra tocara fondo con 100 linces, este año ha ascendido a 200.

Pacto Ibérico por el lince

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Ecologistas en Acción felicita a todos los implicados en la elaboración del Pacto Ibérico por el lince, que consideramos inicia una nueva etapa en los esfuerzos para evitar la extinción del lince, ya que este pacto supone un importante avance en la conservación de la especie al aglutinar a las diferentes administraciones con presencia de lince o áreas potenciales (aunque faltan las comunidades autónomas de Madrid y de Castilla y León); fortalece el papel del Ministerio de Medio Ambiente como coordinador de las administraciones regionales españolas; e incorpora al Ministerio de Medio Ambiente de Portugal, logrando el necesario carácter ibérico.

La firma de este Pacto Ibérico, supone una serie de compromisos que deben desarrollarse con actuaciones concretas, y desde Ecologistas en Acción consideramos que algunas de estas actuaciones deberían ser las siguientes:

- Confirmar o descartar de forma definitiva la presencia de la especie en todas las poblaciones de lince identificadas en 1990 en las que siguen existiendo indicios de su presencia, con el objetivo de adoptar las medidas necesarias para su conservación.

En los últimos años la localización de excrementos de lince en varias zonas de su distribución histórica, junto con la reciente comprobación mediante video de presencia de linces en Castilla-La Mancha son esperanzadoras, y nos demuestran que todavía pueden quedar otras poblaciones, incluso reproductoras, de lince ibérico.

Resulta sorprendente, y decepcionante, que todavía hoy en día no conozcamos con exactitud el área de distribución de la especie y el número de ejemplares existentes. No podemos olvidar que una población de linces, por reducida que pudiera ser, en zonas de Extremadura, Castilla y León o Madrid tendría una gran importancia para la conservación de la especie.

- Establecer medidas drásticas de conservación del hábitat del lince ibérico, asegurando su adecuada gestión, regulando actividades como la caza, evitando los cambios del uso del suelo y excluyendo en toda su área de distribución los proyectos urbanísticos y de infraestructuras (carreteras o embalses) altamente impactantes.

Es absolutamente necesario blindar las últimas poblaciones de la especie, y para ello es necesario que la conservación del lince sea prioritaria, incluso frente al PEIT (Plan Estratégico de Infraestructuras de Transportes), la política de aguas, el desarrollo urbanístico etc.

Para que los programas de cría en cautividad tengan realmente sentido es evidente que resulta imprescindible que se tomen medidas eficaces para lograr la conservación del hábitat.

- Aprobación de los Planes de Recuperación de la especie en las cinco Comunidades Autónomas (Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Madrid).

Hasta el momento solo Castilla-La Mancha y Extremadura cuentan con este Plan mientras que Andalucía pese a su protagonismo no ha querido aprobarlo y Castilla y León y Madrid prefieren considerar a la especie como extinguida.

Afortunadamente la Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, actualmente en discusión en el Senado, establece un plazo máximo de tres años para la elaboración de los Planes de Recuperación, esperemos que esto sirva para lograr su elaboración.

- Aumentar el nivel de coordinación entre las administraciones, instituciones y organizaciones implicadas en la conservación del lince ibérico.

Seguimos sin poder participar en el grupo de trabajo del lince dependiente de la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza.

Todos estos retos se resumen en uno solo, la aplicación de la Estrategia Nacional para la Conservación del lince ibérica, ya que todo lo mencionado está incluido en esta Estrategia aprobada en febrero de 1999, y que hoy todavía es una hoja de ruta perfectamente valida para asegurar la conservación a largo plazo del lince ibérico.

En los últimos 10 años se ha trabajado mucho para evitar la extinción de este felino, se han logrado avances y se han cometido errores, pero resulta preocupante que los problemas que tenemos actualmente son prácticamente los mismos que los que identificó el Taller sobre la Viabilidad de las Poblaciones del Lince Ibérico, celebrado en Cabañeros en 1998. Concretamente:

- Insuficiente coordinación entre todos los responsables de la conservación del lince.
- Alteración y destrucción de su hábitat
- Fragmentación de sus poblaciones, con los problemas demográficos y genéticos asociados.
- Disminución de la disponibilidad del conejo.
- Factores de mortalidad no natural: atropellos, furtivismo, lazos y cepos.
- Insuficiente información y concienciación social
- Insuficiente conocimiento sobre abundancia y distribución del Lince Ibérico necesario para el diseño y adopción de medidas de conservación.

Han pasado 10 años de aquella reunión, se ha trabajado mucho para evitar la extinción de este felino, se han logrado avances y se han cometido errores, pero resulta muy preocupante que los principals problemas que tenemos actualmente son prácticamente los mismos de entonces.

Mas informacion en: Ecologistasenaccion.org

Noviembre de 2008

Hoy se ha confirmado la muerte de un lince ibérico en Andújar hace escasas dos semanas por haber ingerido veneno. Ante los hechos, se abrirá un proceso penal contra el presunto responsable de colocar los cebos. WWF/Adena y Ecologistas en Acción se presentarán como acusación particular en el proceso dada la gravedad del caso. El uso de veneno es una práctica ilegal que puede tener efectos devastadores sobre las escasas poblaciones de esta especie en peligro de extinción.

Hace apenas dos semanas se encontró en el término municipal de Andújar el cadáver de un ejemplar adulto de lince ibérico, una especie en grave peligro de extinción. Hoy acaba de confirmarse que murió por haber ingerido una sustancia tóxica llamada aldicarb. Ante estos hechos, va a iniciarse un proceso penal contra quien presuntamente colocó los cebos envenenados. WWF/Adena y Ecologistas en Acción se personarán como acusación particular, dada la gravedad del problema del veneno en España.

El lince, un macho adulto de cinco años radiomarcado, fue encontrado en las inmediaciones de un gallinero que había sido rodeado de cebos envenenados junto a una viña, en la carretera de La Alcaparrosa, una zona con presencia estable y reproductora de la especie. WWF/Adena y Ecologistas tienen constancia de que el lince envenado, frecuentaba desde hacía pocos meses los gallineros de la zona. No hay que olvidar que, desde hace un tiempo, la Consejería de Medio Ambiente aplica un sistema de compensaciones económicas por los daños sufridos en los gallineros.

Pese a todo, el entorno del gallinero había sido sembrado de cebos, de lo que se deduce que hubo una clara intencionalidad. Por ello, WWF/Adena y Ecologistas en Acción entienden que el agresor no tiene ninguna justificación posible, ya que se trata de un envenenamiento premeditado contra una especie en Peligro Crítico de Extinción.

Cabe recordar que el uso de cebos envenenados constituye una práctica ilegal incluida en el código penal, que produce efectos devastadores en la Biodiversidad y en la salud pública. Se trata de un auténtico atentado contra la naturaleza, pues el veneno es un arma ilegal, no selectiva y altamente peligrosa que se ha usado para eliminar depredadores y que acaba produciendo la muerte de especies protegidas.

Según el informe de “El veneno en España” de WWF/Adena, entre 1990 y 2005, se estima que han muerto en nuestro país unos 20.000 ejemplares de las cinco especies de rapaces más afectadas (buitre negro, alimoche, águila imperial ibérica, quebrantahuesos y milano real), junto a otras especies en peligro, como el oso pardo cantábrico.

Por regiones Andalucía figura a la cabeza en número de casos, seguida de Castilla y León, Castilla- La Mancha y Aragón, aunque se detectan problemas en todas las CCAA. Sin embargo, en Andalucía en los últimos años ha mejorado mucho la efectividad de las actuaciones de vigilancia y sanción, destacando la creación de patrullas caninas que se emplean con eficacia para localizar los cebos y los productos tóxicos usados. Además, se adoptan medidas excepcionales para reparar el daño biológico,. Entre ellas destacan, la suspensión de la caza en los cotos afectados por el veneno.

Este grave suceso se produce en una área donde habían sido retirados, en años anteriores, numerosos lazos y cepos, pero que parecía estar libre de estos sistemas de caza ilegales. Todo ello, gracias, al trabajo de sensibilización, que Ecologistas en Acción realizó con el apoyo del Proyecto Life, en la zona de Las Viñas de Peñallana, entre otras actuaciones,.

Así, cuando la Unión Europea está invirtiendo una enorme cantidad de recursos para la conservación del lince ibérico, y la comunidad internacional presta toda su atención a la lucha por la supervivencia del felino más amenazado del mundo, resulta increíble que se sigan produciendo este tipo de actuaciones ilegales. Por ello, ambas organizaciones esperan que el peso de la ley recaiga sobre el responsable de este delito y trabajarán y apoyarán a las administraciones competentes para que apliquen la legislación vigente.

Noticia extraida de: Ecologistasenaccion.org

Conservacion

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El lince ibérico se ha restringido históricamente a la península Ibérica, donde era abundante y a Francia meridional. En el pleistoceno la península fue evidentemente un refugio para el conejo, y hoy la raza que ocupa esta área es solamente la mitad de la talla de sus congéneres de centroeuropa. La Península Ibérica es la única parte de la región paleártica que posee una relativamente alta densidad de conejos, similar a la encontrada en Norteamérica, donde hay espacio para dos especies de linces cazadores de lagomorfos: el bobcat o lince rojo (Lynx rufus) y el lince canadiense (Lynx canadensis).

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El lince ibérico se declaró especie protegida en 1966 y es la única especie de felino alineado en la categoría 1 de la lista roja de la IUCN. El efectivo total del lince ibérico, incluyendo subadultos pero no las crías, no excedía probablemente de 1,200 a principios de los años 1990, con solamente cerca de 350 hembras reproductoras. La población se ha visto reducida en los últimos 10 años en más de un 50%. De las 31 zonas en las que habitaba el lince en 1960, solamente quedan linces en 8. La evolución de la distribución de la especie ha sido claramente regresiva. Sólo en puntos muy concretos parece que la especie se ha mantenido en buen estado.

El lince ha ido perdiendo territorio debido generalmente a las infraestructuras humanas, y por tanto las poblaciones se han ido separando paulatinamente unas de otras hasta llegar a estar totalmente incomunicadas, fragmentadas y aisladas por barreras de distintos tipos que impiden el intercambio genético entre poblaciones. Éste es un ejemplo más claro de fragmentación de área y uno de los problemas actuales más importantes para la conservación de la especie.

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Además de la incomunicación de las poblaciones, se enfrenta a otros problemas, como los siguientes:

  • La pérdida de su hábitat, típicamente de zonas de cobertura vegetal densa y baja densidad humana, a la que han afectado también las repoblaciones con especies de crecimiento rápido (pino y eucalipto) que son incompatibles por razones de alopatía con el desarrollo del de matorral, así como la ganadería intensiva, con la consiguiente sobreexplotación del estrato herbáceo, que limita a su vez las poblaciones de conejos.
  • La caza indirecta y los métodos no selectivos de caza, como los cepos y lazos.

Solamente de la población del sur de España, que consiste en tres subpoblaciones, se cree que es viable, estando compuesta por unos cientos de linces. Los efectivos de las subpoblaciones restantes se reparten en pequeños núcleos, difícilmente viables, de unas decenas de individuos.

El lince Iberico

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El lince ibérico es un felino de tamaño mucho mayor que un gato doméstico. Se caracteriza por su aspecto robusto, sus patas largas y su cola corta con una borla negra en el extremo y que suele mantener erguida batiéndola en momentos de peligro o excitación.

Sus orejas están rematadas por unos característicos pinceles compuestos por pelos negros rígidos cuya finalidad posiblemente sea la de descomponer la redonda silueta de su cabeza, favoreciendo de este modo su mimetismo.

También son características las patillas que cuelgan de sus mejillas y que aumentan progresivamente de tamaño con la edad. Los jóvenes de pocas semanas carecen de patillas y casi de pinceles y en los individuos de un año ya aparecen las patillas, aunque cortas, que apenas cuelgan por debajo de la barbilla. Los machos tienen las patillas más largas que las hembras.

Su coloración varía de pardo a grisácea con los flancos moteados de negro. Existen tres patrones de pelaje:

  • Mota fina: con numerosas manchas de pequeño tamaño y repartidas uniformemente y de manera densa, que tienden a concentrarse en los flancos laterales.
  • Mota gruesa A: Las manchas son de mayor tamaño y tienen cierta tendencia a diisponerse en líneas, apareciendo dos o más parejas de motas de mayor tamaño a nivel de los hombros.
  • Mota gruesa B: Las motas son del mismo tamaño que en la mota gruesa A, pero no se aprecia ninguna ordenación específica ni las manchas de los hombros.

Los individuos adultos presentan un claro dimorfismo sexual en su tamaño y la longitud de los penachos de las orejas y de las patillas. Sin embargo, machos y hembras son muy similares en tamaño durante el primer año de vida.

Las plantas de sus patas son anchas y almohadilladas y le permiten desplazarse silenciosamente.

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Hábitat y distribución

El lince ibérico se encuentra exclusivamente en zonas muy restringidas de España y Portugal.

El hábitat principal del lince ibérico lo constituyen las áreas de bosque mediterráneo bien conservadas, aisladas de la actividad humana y con abundante matorral.

El tamaño del territorio está condicionado por la abundancia de presas potenciales, pero como media ocupa unos 10 kilómetros cuadrados. En zonas ricas en alimento, el territorio del lince será algo menor que en zonas pobres. Dentro de este territorio suelen existir distintas zonas vitales para el lince como las zonas de monte bajo para el descanso y las zonas de campeo donde el lince estará en activo y que coinciden con las de máxima densidad de conejos.

Actualmente los núcleos mejor conservados se limitan a Sierra Morena Oriental, Montes de Toledo Orientales y Doñana. También hay poblaciones reducidas en Sierra de San Pedro y Sierra de Gata, Sierra Morena Central y Occidental y algunos puntos de las Sierras Béticas de Jaén y Granada.

Alimentación

El lince ibérico es el único carnívoro considerado como especialista en conejos. Esta especie le aporta del 80 al 90% de su alimentación. También consume anátidas, ungulados, perdices, micromamíferos y aves. La aparición de estas presas en su dieta depende de la época del año, de la disponibilidad de presas y de la zona.

En la mayoría de los casos, vive de manera solitaria y nómada, mostrándose más sociable en la época de celo.

Es un ágil cazador. Se aproxima sigilosamente a la pieza y salta sobre ella con rapidez. Menos frecuentemente espera oculto a que pase cerca una pieza.

Cuando las temperaturas máximas aumentan, los linces pasa más tiempo descansando, al contrario que con las precipitaciones. Los linces juveniles son básicamente crepusculares y diurnos, con un aumento de su actividad nocturna después de su primer año de vida.

Durante el invierno, los linces pueden tener actividad durante las 24 horas del día, contrastando con sus hábitos casi estrictamente nocturnos en verano.

Reproducción

El celo comienza entre enero y febrero, adelantándose en regiones meridionales. El lince es un animal de hábitos solitarios, aunque en esta época del año suele permanecer con su pareja. Las madrigueras se hacen en lugarse bien protegidos y escondidos como roquedos, árboles huecos, etc.

La gestación dura 62 ó 63 días, tras la cual la hembra pare una media de 2 crías. Es la madre la que se hace cargo de los pequeños. A las cuatro semanas suele cambiar de madriguera, y a los dos meses las crías son capaces de acompañar a su madre en las cacerías.

En otoño comienza la fase de dispersión, durante la cual los individuos juveniles abandonan el territorio natal. Su capacidad de dispersión puede llegar a ser considerable, atravesando zonas de regadío o plantaciones de eucalipto. A pesar de esto, es demasiado frecuente que estos jóvenes se encuentren con numerosas barreras infranqueables como carreteras, pozos, cepos y lazos, y no lleguen a su destino.

El lince ibérico alcanza su madurez sexual al año y medio de vida y llega a vivir de 10 a 15 años.

Problemas de conservación

El lince ibérico se declaró especie protegida en 1966. Es el felino más amenazado del mundo.

De las 31 zonas en las que habitaba el lince en 1960, solamente quedan linces en 8. La evolución de la distribución de la especie ha sido claramente regresiva. Sólo en puntos muy concretos parece que la especie se ha mantenido en buen estado.

El lince ha ido perdiendo territorio debido generalmente a las infraestructuras humanas, y por tanto las poblaciones se han ido separando paunatinamente unas de otras hasta llegar a estar totalmente incomuncadas, fragmentadas y aisladas por barreras de distintos tipos que impiden el intercambio genético entre poblaciones. Éste es uno de los problemas actuales más importantes para la conservación de la especie.

Además de la fragmentación de las poblaciones, se enfrenta a otros problemas, como los siguientes:

  • El descenso de las poblaciones de conejo por enfermedades como la mixomatosis o la neumonía hemorrágico-vírica.
  • La pérdida de su hábitat, típicamente de zonas de cobertura vegetal densa y baja densidad humana, a la que han afectado también las repoblaciones con especies de crecimiento rápido (pino, eucalipto) que evitan la proliferación de matorral, así como la ganadería intensiva con la consiguiente sobre-explotación del estrato herbáceo, que limita las poblaciones de conejos.
  • La caza indirecta y los métodos no selectivos de caza, como los cepos y lazos.

Enlaces

Bibliografía

  • Barea, J.M. y Ballesteros, E. 1999. “Carnívoros ibéricos”. Colegio Oficial de Biólogos de Andalucía.
  • Cabrera, Ángel. 1914. “Fauna ibérica. Mamíferos”. Museo Nacional de Ciencias Naturales.
  • Castell, A. y Mayo, M. 1993. “Guía de los mamíferos en libertad de España y Portugal”. Ed. Pirámide.

Extraido de: FaunaIberica.org

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